sábado, 30 de enero de 2010

MI LUNA, TU LUNA


Solitaria y enigmática luna,
de blanca y nívea mirada,
oculta sonrisa y callado existir.
Observas desde lejana morada,
envidiando las pasiones,
caricias y besos,
halagos al viento,
enroscada en tu soledad.
Más eres privilegiada testigo
de secretos inconfesables,
principio y fin de bellos poemas,
cómplice de madrugadas eternas.
Eres bella reina de estrellado cielo,
dominante protagonista de infinito espacio,
dueña y señora de nuestras emociones,
final del camino de nuestros lamentos.
A tí entregamos nuestras amargas lágrimas,
a tí, la eterna nostalgia de la soledad,
las implacables súplicas del atormentado corazón,
los deseos mecidos por bellas melodías.
Guarda como tuyos nuestros desvelos,
sé protagonista de noches lujuriosas,
baña nuestros desnudos cuerpos con tu luz de vida,
inventa tu propia melodía de abrazos y caricias robadas.
Y,en calma mar, sumérgete en los anhelos,
haz el amor entre la suave marea,
bebe de su poder, de la espuma de sus olas,
descansa tu reflejo en su amoroso balanceo.
Hoy...soy yo la que tu vida envidia.

9 comentarios:

Jesús dijo...

Como tan bellamente has descrito, es un tipo de amor en tercera persona, en donde los protagonistas son los otros, y la luna es la testigo.

Un beso.

la rosa azul dijo...

La luna es testigo y protagonista indirecta de nuestra vida. Forma parte de nuestra nostalgia, se hace eterne partícipe de la melancolía, recoge las amargas lágrimas de la decepción y nos acuna en luna menguante cuando el dolor hace presa el alma.
Un beso, Jesús

Javier dijo...

Amén.

Saludos.

la rosa azul dijo...

Y tú que lo digas y lo veas, con salud e ilusiones cumplidas.
Un saludo

Mistral dijo...

Al leerte, me ha apetecido... ser luna.
Es un disfrute, visitarte.
Besos y... gracias

Juanjo dijo...

Y poderosa, sobre todo cuando se muestra en todo su esplendor.

la rosa azul dijo...

Pues conviértete en bella luna y refleja tu luz en los ojos que hoy te idolatran.
Saludos

la rosa azul dijo...

Querido Juanjo, la luna rige los sentimientos con más poder del que nos gustaría reconocer.
Saludos

Anónimo dijo...

Te echo de menos