
Las dudas, enterradas bajo manto de reproches, se abrían ahora paso dejando sospechas al aire que la atrapaban sin remedio.
Con lágrimas en los ojos fué leyendo palabra por palabra y el amor se fué tejiendo solo, enlazaba las ideas, se tornaba espinas en su corazón. Y al mirarlo, no hicieron falta palabras; sus tristes pupilas hablaron por ella.
Allí estaba todo; su amistad, su necesidad de aventura, su cariño, palabras cómplices bajo un manto de poesía; y después, sus largas conversaciones en mañanas soleadas, su malhumor contenido en vida impuesta.
Algo se quebró como débil cristal, su fragilidad quedó expuesta ante la incredulidad, ante el desconcierto, a saberse amada aún sin serlo, al engaño repetido y malicioso, a las caricias que el viento llevaba a tierras lejanas.
Aún hoy, no comprende sus motivos, palabras a medias, promesas incumplidas bajo absurdas razones.
Viste su cariño de amor imposible, se refugia en su dolor contemplando su rostro lejano e inalcanzable; se viste de cobardía, de conformismo que a nadie convence y, mientras tanto, yo lo observo; conozco su historia, el amor que ella siente, su miedo a volver a empezar, sus ilusiones y no puedo menos que romperme; poco a poco, sin prisa y sin pausa....
...porque no fué lo que pasó, sino cómo me sentí.